sábado, 5 de enero de 2013

Zuleta hace el elogio a la dificultad,  la dificultad nos hace fuertes, escapar de la dificultad no nos permite madurar. Nos enseñan a pintar la vida color de rosa, la cual es muy bella,  pero también hay cosas feas que complementan lo bello, lo hermoso de vivir. Sin la dificultad nos quedamos niños y quedamos plenamente inmaduros a disposición de cualquier pensar.  El mundo no es bello simplemente porque así lo es, sino por las complejidades que en ella habitan.

Es un  clásico de la vida, el error es importante, aun así creo y pienso que uno nooo se alcanza a visualizar y palpar cuan importante es... entonces aparecen padres que protegen a su hijo de esa vida compleja y sin querer le roban la posibilidad de crecer, ese hijo crece con miedo a todo, miedo que a mi parecer es  asqueroso apestoso y horrible, que  arrincona, que  entristece y en muchos casos lleva al suicidio, o por lo menos a pensar en el.

Lo peor es que nadie nos enseña la dificultad de amar, eso que no es perfecto, eso en lo que nos equivocamos unos pocos. A lo mejor y es la mas valiosa de todas las dificultades, debe ser un crecimiento casi sayayin, de recordar por siempre, de superación que perpleja, la dificultad máxima.

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